miércoles, 19 junio, 2019

La investigadora zaragozana Gema Marín se ha convertido en la primera doctora en Biotecnología de la Universidad de Zaragoza, tras defender su tesis en la Universidad Complutense de Madrid el pasado 20 de noviembre. La tesis se suma a las investigaciones mundiales sobre las causas de muerte de la obesidad de origen cardiovascular.

La Universidad de Zaragoza cuenta con la primera doctora en Biotecnología tras la puesta en marcha de esta titulación de grado en el curso 2010-2011. Se trata de Gema Marín, quien tras formar parte de la primera promoción de Biotecnología en Zaragoza y realizar un Máster en Biología y Clínica del Cáncer en la Universidad de Salamanca, defendía su tesis el pasado 20 de noviembre en la Universidad Complutense de Madrid.

Su trabajo de investigación lleva por título «Papel de la lipotoxicidad y la disfunción mitocondrial en las alteraciones cardiacas y metabólicas asociadas a la obesidad» y profundiza en las causas de muerte asociadas a la obesidad de origen cardiovascular.

La obesidad mundial ha crecido dramáticamente en las últimas décadas, por lo que, no es de sorprender, que se hayan llevado a cabo numerosos estudios para investigar su efecto dañino sobre la salud humana. Por este motivo, la tesis de Marín se centra en el estudio del impacto que tiene la obesidad sobre el corazón, específicamente sobre un orgánulo denominado mitocondria.

La mitocondria se encarga de producir la energía dentro de la célula, por lo que su correcto funcionamiento es necesario para poder mantener la función contráctil del corazón. Además de ser la principal fuente de energía del organismo, también es una de las principales fuentes de estrés oxidativo.

En este trabajo queda demostrado cómo la obesidad favorece un aumento del estrés oxidativo por parte de la mitocondria, así como una serie de alteraciones estructurales y funcionales y que pueden ser consecuencia del incremento de dicho estrés. El objetivo de la investigación de Marín ha sido valorar el efecto de un antioxidante mitocondrial en un modelo animal de obesidad.

«Hemos observado que la administración de dicho antioxidante ha sido capaz de prevenir gran parte de las alteraciones observadas en la mitocondria, evitando así su disfunción. Asimismo se ha visto una mejora en alteraciones estructurales cardiacas asociadas a la obesidad como son la hipertrofia y la fibrosis», ha indicado la joven investigadora Gema Marín. También se previno la aparición de alteraciones metabólicas como, por ejemplo, la resistencia a la insulina.

El estudio supone una importante aportación al campo de la Biotecnología, puesto que señala al estrés oxidativo como causa de muchas de las alteraciones cardiacas asociadas a la obesidad y propone, por tanto, el estrés oxidativo mitocondrial como nueva diana terapéutica en el tratamiento de alteraciones cardiometabólicas asociadas a dicha enfermedad.

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